Artículo publicado dentro del blog sobre edición y diseño de La Granja Editorial en diciembre de 2020.
Si pensamos en el conjunto de disciplinas clásicas que, tradicionalmente, se han alojado bajo el techo de las Bellas Artes, lo más probable es que, de forma automática, imaginemos grandes lienzos pintados al óleo o solemnes figuras de mármol plantadas en espacios silenciosos y adustos como galerías, museos o iglesias. También podríamos imaginarlas en portadas de periódicos o en fugaces titulares televisivos que anuncian la celebración de fastuosas subastas y ferias de arte donde la noticia destacada es la venta más cara. Todo ello hace que, habitualmente, el arte se vincule con ciertos ambientes marcados por el lujo y la adquisición de objetos únicos y exclusivos sólo al alcance de unos pocos.
